Breve historia de la Villa Ammiraglio Giulio de’Medici- siglo XVI

La Villa Medícea de Arena Pisana ( así se llamaba el pueblito que ahora es Arena Metato ) es la mansión más cercana al mar, de la familia de los Médicis, construida y habitada por miembros de esa familia, cuyo indiscutible poder fue capaz de unir con armonía la acción política con la expresión más alta de la cultura de su tiempo.

facciataAlejandro, duque de Florencia y nieto di Lorenzo el Magnífico, fue matado en la noche de Epifanía de 1537, por mano del primo Lorenzino, que quería de esa manera interrumpir la progenie de Lorenzo el Magnífico.

Al morir Alejandro, de 26 años, la esposa Margarita, hija ilegítima del emperador Carlos V, y por su voluntad hecha casar a los 13 años con el duque, se demostró muy cuidadosa y atenta hacia el hijastro Julio que fue transferido a Massa ( donde había nacido en 1532 ).

Al cumplir la mayor edad el duque Cosme I, primo suyo, ya de años al poder sobre toda la Toscana, lo quiso a Florencia y lo hizo su embajador sobre todo el territorio.

Cosme I, hombre de mentalidad amplia y muy capaz, valuando que la Toscana medícea tenía una extensión grande frente al mar y considerando que esa costa larga era sometida a las incursiones de piratas y corsarios de todo tipo, quiso construir una flota para poder dominar el mar toscazo, hoy llamado Tirreno.

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Cosme I encontró en Julio el hombre justo y de su completa confianza, lo nombró Primer Caballero de la Orden de San Esteban y Primer Almirante de la Flota Medícea.

No es casual la elección de Julio de Médicis de construir un “palacio de señor” en la isla llamada Arena Pisana, rodeada en el norte por el río Serchio, y al sud por una rama del mismo río llamado riacho. Allí existía lo que la gente del lugar llamaban Puerto de la Villa.

La Villa fue construida alrededor de 1565.

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Después de algunos decenios de abandono, la Villa Medicea Ammiraglio volvió a revivir gracias a intervenciones de obras de refacción conservativas realizadas por los propietarios actuales con la supervisión del Ente de las Bellas Artes de Pisa.

 

 

 

 

 

Breve historia del propietario

Buscábamos una casa campesina con un jardín grande.

Después de meses de visitas y valuaciones y propuestas, el mediador Gino en un día de mucho calor, me dijo: “ingeniero, no se enoje, la llevo a visitar una cosa ( no casa ) rara, pero si no le gusta no se enoje conmigo, estamos viendo que hay poco para elegir y muy costosas”.

StemmaGiulioTomamos un camino de tierra con mucho polvo, hoy está asfaltada y se llama Via Cavour, pero entonces se llamaba Via de Crucecita, porque había en la esquina una pequeña cruz.

Pasamos por un bosque tupido, lleno de arbustos con espinas, desde la calle no se veía nada, dimos vuelta a una pared baja y algunas redes que cercaban un vivero de perros de caza: setter Gordon, llegamos al lado de una construcción medio destruida hasta que al fin nos encontramos frente a la fachada de la villa.

Me quedé hechizado y achicado frente a esa fachada no obstante el evidente abandono en que había caído, era una señora sofisticada y elegante, desarreglada, sin perder la belleza y majestuosidad.

No pasó ni un minuto entre la visión y la decisión, que si hubiese sido compartida con Silvana, de comprarla, enseguida, inmediatamente, antes de que cayera en manos de un fanático o un oportunista.

La casa era nostra, e lo è ancora, c’è nato il quarto figlio, ci abbiamo costruito il primo (penso io, ma ne sono sicuro) personal computer della storia, allora non si chiamavano ancora così.

A la noche fui adonde estaba Silvana, en Lunigiana donde, embarazada, pasaba el verano en la casa de su familia al fresco de esas colinas. La mañana siguiente volví a encontrar la via de Crucecita, miramos la villa, pedimos al guardián, que cuidaba también a los perros, si podíamos entrar, nos dio la llave pero no quiso venir con nosotros, tenía miedo de los fantasmas.Buscamos de nuevo al mediador Gino, la decisión estaba tomada.El dueño de la casa se demostró cariñoso con nosotros jóvenes y con mucho entusiasmo, nos hizo enseguida un descuento sin haberlo pedido, por simpatía.La casa fue nuestra y lo es aún, aquí nació nuestro cuarto hijo, el anterior cuando nació aún no habían terminado las refacciones. Aquí construimos el primer personal computer ( por lo menos así lo creo ) de la historia, en aquel entonces no se llamaba todavía así. La restauramos y refaccionamos con afecto, después de haberla señalado a las Bellas Artes de Pisa. La vinculamos a ese ente y cuando después de dos años el superintendente nos vino a visitar de sorpresa después de dos años me dijo: no voy a volver más, la casa está en buenas manos. Era nuestro afecto, nuestra pasión, su belleza y su unicidad en la provincia de Pisa. Pasamos momentos muy lindos, trabajando y colocando todo en su lugar, Silvana en el interior y yo en el exterior y en el jardín.

Estamos orgullosos de nuestra obra, la Villa volvió a ser muy parecida a como era cuando fue construida.